miércoles, 26 de abril de 2017

Alex, el loro más listo del mundo


En la espesura de las selvas africanas es capaz de emitir 30 llamadas distintas, imitar sonidos y aprender palabras. Por esta habilidad lingüística el loro gris o yaco está considerado el loro más listo del mundo. De pico negro, con plumaje gris claro con la cola roja, como si fuera una pincelada de genio sobre un sobrio lienzo, está en serio declive. Las capturas ilegales para venderlo como mascota y la desaparición de su hábitat están abocándolo a la desaparición.

“Hemos visitado puntos que albergaban hasta 1.200 individuos 20 años atrás. En la actualidad sólo se observan un puñado de loros”, afirma Nathaniel Annorbah, de la Universidad Metropolitana de Manchester. El loro gris (Psittacus erithacus) vive en las selvas de Ghana, Nigeria, Camerún, Congo, Uganda y el oeste de Kenia. La investigación de Annorbah se ha centrado en la población de Ghana. “Las poblaciones de loro gris han caído de forma catastrófica y rara vez se observa ya la especie en el país”, añade Nigel Collar, de BirdLife International. Además del comercio ilegal, la deforestación y las prácticas silvícolas abusivas derivadas de las explotaciones madereras están acabando con estos loros.

De esta misma especie era Álex, el loro más famoso del ámbito científico. Su vida habría sido tan apagada como la de la mayoría de los loros en cautividad si no fuera porque la científica Irene Pepperberg se cruzó en su camino.

Irene compró a Alex en una tienda de mascotas cuando éste tan solo tenía un año. Aquello sucedió en 1977. Entonces Irene Pepperberg estaba estudiando el doctorado en química en la Universidad de Harvard, pero ya era especialista en psicología comparada. Adquirió a Alex con la idea de enseñarle el lenguaje humano.

Para sorpresa de muchos, Alex aprendió más rápido que algunos primates que habían asimilado el lenguaje de signos, como el gorila Koko. Tras mucho entrenamiento Alex podía identificar los nombres de 50 objetos, conocía 100 palabras, distinguía colores, formas y cantidades del 1 al 6.

Gracias a la buena disposición de Alex y a la paciencia de su dueña, salieron adelante estudios que demostraron que los loros podían manejar el lenguaje humano, que no se limitaban a repetir palabras y sonidos sino que realmente podían utilizarlo con criterio. Esta capacidad puso en cuestión la creencia de que las aves no son inteligentes.

En algunos aspectos, Alex tenía una inteligencia comparable a la de un niño de cinco años. Por ejemplo, si a Alex le enseñaban un triángulo de papel azul, podía decir su forma y su color y después de tocarlo decir el material del que estaba hecho. Sin embargo, no todos están de acuerdo con la inteligencia de Alex. Muchos científicos aseguran que no hay evidencias de que el loro utilizara las palabras con lógica.


Irene ha relatado que la vida de Alex fue dura en muchas ocasiones. Para que las conclusiones de los estudios tuvieran validez estadística era necesario repetir los experimentos unas 70 veces. Y esto agotaba a Alex. Según cuenta la científica, las primeras 12 incluso 20 veces estaba emocionado, pero llegaba un momento en el que se hartaba, se daba la vuelta, agitaba las plumas y tiraba todo al suelo.

Alex falleció joven, con 31 años, en 2007. Los loros grises suelen alcanzar los 50 años. La noche que murió era 6 de septiembre. Irene estaba trabajando con él en corregir la pronunciación de algunas palabras y enseñándole palabras compuestas. Tras la jornada de trabajo lo llevó a su jaula y Alex se despidió con un “Sé buena. Hasta mañana. Te quiero”. Nunca despertó.

FUENTE: Expozaragoza.com.es

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